"El Timeo"
El Timeo es un diálogo donde Platón adopta la forma
narrativa del mito para exponer la formación del cosmos; creado por un demiurgo
y dividido en dos partes bien diferenciadas: los cielos, en los que se
encuentran los dioses (estrellas y planetas), perfectos en su estructura y
movimientos; y la Tierra, situada en el centro geométrico, pero de inferior
calidad, pues todo lo que hay en ella está formado por mezclas de los cuatro
elementos clásicos: tierra, agua, aire y fuego. Platón no dice de qué se
compone el cielo.
“El
mundo debe explicarse a merced de una dualidad: un mundo visible y su modelo
arquetípico. Además, es necesaria la existencia de un demiurgo que haga posible
la plasmación”.
Esta
larga historia estaba originalmente recogida en tres libros: el primero de
ellos es el Timeo, el segundo es el
Critias, que pretendía tratar el comportamiento ideal de las sociedades humanas
basándose en el modelo de la antigua Atenas, y el tercero había de ser el Hermócrates.
>> Timeo >>
En
esta primera parte se explica, los cuatro elementos que pueden transformarse
entre sí, debemos considerar las cosas no como si fueran por naturaleza tal o
cual mezcla de elementos, sino como que tienen durante ciertos períodos las
cualidades respectivas: calidez, frialdad, sequedad o humedad. Antes de la
acción del Demiurgo los cuatro elementos se hallaban separados en diferentes
zonas, debido a su diversa densidad:
- Orden mediante la forma y proporción.
- La forma mediante dos triángulos: el rectángulo isósceles y el rectángulo escaleno.
Las
cuestiones a las que el Timeo hace fundamentalmente referencia son los
problemas cosmogónicos y la formación del Alma del Mundo. Platón comienza
preguntándose si es posible concebir una ciudad ideal en la Tierra, cuestión
cuyo propósito es narrar la historia olvidada y desconocida de su propia
patria, Atenas.
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