domingo, 9 de septiembre de 2018


"El Timeo"


El Timeo es un diálogo donde Platón adopta la forma narrativa del mito para exponer la formación del cosmos; creado por un demiurgo y dividido en dos partes bien diferenciadas: los cielos, en los que se encuentran los dioses (estrellas y planetas), perfectos en su estructura y movimientos; y la Tierra, situada en el centro geométrico, pero de inferior calidad, pues todo lo que hay en ella está formado por mezclas de los cuatro elementos clásicos: tierra, agua, aire y fuego. Platón no dice de qué se compone el cielo.



“El mundo debe explicarse a merced de una dualidad: un mundo visible y su modelo arquetípico. Además, es necesaria la existencia de un demiurgo que haga posible la plasmación”.


Esta larga historia estaba originalmente recogida en tres libros: el primero de ellos es el Timeo, el segundo es el Critias, que pretendía tratar el comportamiento ideal de las sociedades humanas basándose en el modelo de la antigua Atenas, y  el tercero había de ser el Hermócrates.

>> Timeo >>

En esta primera parte se explica, los cuatro elementos que pueden transformarse entre sí, debemos considerar las cosas no como si fueran por naturaleza tal o cual mezcla de elementos, sino como que tienen durante ciertos períodos las cualidades respectivas: calidez, frialdad, sequedad o humedad. Antes de la acción del Demiurgo los cuatro elementos se hallaban separados en diferentes zonas, debido a su diversa densidad:
  • Orden mediante la forma y proporción.
  • La forma mediante dos triángulos: el rectángulo isósceles y el rectángulo escaleno.
Las cuestiones a las que el Timeo hace fundamentalmente referencia son los problemas cosmogónicos y la formación del Alma del Mundo. Platón comienza preguntándose si es posible concebir una ciudad ideal en la Tierra, cuestión cuyo propósito es narrar la historia olvidada y desconocida de su propia patria, Atenas.

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